La muerte como consejera
En breves segundos, en esos momentos en los que el tiempo se para y se muestra como eterno, todo había cambiado.
Intentaba mirar hacia adelante, imaginábase caminando, y encontraba un muro, tras el cual la mente era incapaz ya de observar.
Punto final. No es posible. Si el camino parecía no tener fin. Si el tiempo no importaba…
Y el cuerpo se revolvía, y lo increible pasaba a hacerse creible, por primera vez, con toda su fuerza y en su apogeo.
Sí, el final es imaginable, en alguna forma mental, seguramente también irreal, pero lleva la fuerza del final, de la aniquilación.
Y entonces, las dimensiones del ser humano despiertan, y aparece la claridad. Sí, la claridad adormecida en nuestras vidas cotidianas. La conciencia se amplia, y es capaz de mirar el todo. Y esa es la gran tragedia, la claridad que tras apartar el velo de vidas que no son nuestras, nos enseña tanta banalidad, tan poca autenticidad y la insoportable superfluidad de lo recorrido.
Y siempre pensaba que había tiempo… pero no, no hay tiempo. Ni ahora ni antes. Sólo hay acciones, encauzadas en la intensidad de la vida o perdidas en el sueño. Y una paz que sólo se casa con los deberes hechos… con la conciencia de haberlo dado todo, el todo de uno mismo.
Y ahora… ahora… dónde… dónde… dónde voy…
Dreaming, I was only dreaming
I wake and I find you asleep
In the deep of my heart here
Darling I hope
That my dream never haunted you
My heart is tellin’ you
How much I wanted you
No hay tiempo, no hay tiempo…
ahora, amor y agradecimiento…
qué bien escribes, baldomero!!!
postearás por aquí durante este tiempo¿? o te animarás a colgar alguna fotito de los bellos parajes que visites en el fotolog¿?
en todo caso, que sepas que olvidé mi contraseña, con lo que no puedo leer tus anteriores posts (hacía tiempo que no entraba, je).
besos.
Nene tu vales para escribir. Espero estés encontrando tus emociones anheladas en tu viaje alrededor del mundo. Una gran aventura. Disfruta, aprende, conoce, encuentra, inspírate, vive…
joseluis
La immediatesa, la peremptorietat de cada pas, de cada mirada, de cada mot com si fos el darrer, més enllà de la barrera de la por, com una aeronau que traspassa la del so.
Recorda viatger: No hi ha retorn, només vestigis en l’aire permanent…
Una abraçada!
PS: tindrem imatges?